INTRODUCCIÓN

Las mujeres han realizado en las últimas décadas numerosas campañas a niveles nacionales, regionales y mundiales para avanzar en la protección de sus derechos humanos, incluyendo el derecho a la salud. Asimismo, han instalado tribunales de denuncia por la violación de sus derechos, donde se han testificado las más graves transgresiones cometidas contra las mujeres, tanto por parte de los Estados como de personas, como por ejemplo violencia sexual, esclavitud sexual en tiempos de guerra, discriminación por orientación sexual, discriminación laboral, persecución a mujeres que han abortado, esterilizaciones forzadas, etc.

En nuestro blog podéis encontrar consejos para cuidado de la salud física de la mujer, información sobre las enfermedades femeninas más comunes y la forma de prevenirlas, así como la estructura del sistema sanitario en Holanda.


UNA VIDA SANA

Anorexia

Anorexia

Es un síntoma frecuente en multitud de enfermedades y situaciones fisiológicas consistente en la disminución del apetito, lo que puede conducir a una disminución de la ingesta de alimentos.

La causa más común de anorexia es la propia saciedad tras la ingesta de alimentos. A esta situación fisiológica se la denomina anorexia postprandial.

Puede aparecer en infecciones generalizadas, procesos neoplásicos, en la demencia, en trastornos psicológicos como la depresión o la anorexia nerviosa, entre otros.

El abuso de determinadas drogas también puede provocar la aparición de la falta de apetito, fundamentalmente con aquellas estimulantes del sistema nervioso central. Es también un efecto secundario de algunos fármacos, como antidepresivos por ejemplo.

El principal y más visible de los cambios que provoca la anorexia es la reduccción de peso, ya que el cuerpo necesita grasas, por lo que absorbe las acumuladas reduciendo el peso. En casos extremos, además se puede dar un deterioro generalizado de órganos vitales pudiendo llegar hasta la muerte de la persona.

Amenorrea (Falta temporal de menstruación)

Amenorrea (Falta temporal de menstruación)

Se define la amenorrea como la ausencia temporal o permanente del flujo menstrual. Puede ser normal (fisiológica) o ser indicativo de enfermedad (patológica).

Según el periodo de instauración y su fisiopatología se clasifican en tres grupos:

1. Amenorreas fisiológicas;
2. Amenorreas primarias;
3. Amenorreas secundarias.

1. Amenorreas fisiológicas
La falta de menstruación es fisiológica:

Antes de la pubertad: La primera menstruación suele tener lugar entre los 10 y 14 años;
En el embarazo;
En la lactancia: Es de duración variable. El endometrio no crece ni se desarrolla debido a una disminución en la producción de estrógenos y progesterona. En este periodo la amenorrea podría ser patológica si se prolonga una vez terminada la lactancia;
En la menopausia: Se inicia entre los 45 y 55 años. Se debe a que el ovario pierde funcionalidad. Comienza a darse cuando la secreción hormonal deja de ser rítmica. Sólo este tipo de amenorrea, debido a posibles complicaciones y síntomas puede hacer disminuir la calidad de vida del paciente.

2. Amenorreas primarias
Se considera amenorrea primaria a todos los casos en que la menarquia (primera menstruación) no haya tenido lugar antes de los 16 años (el 97% de las mujeres tienen la menarquia antes de los 15 años y medio). La causa más frecuente de amenorrea primaria es la disgenesia gonadal (defectuosa formación de los ovarios).

La amenorrea primaria se presenta cuando hay una alteración en el funcionamiento normal de los ovarios y se manifiesta por retraso en la menarquia, así como en la aparición de los caracteres sexuales secundarios, que son el brote del vello púbico y en axilas, desarrollo de las mamas o pechos y falta de definición en la estructura corporal femenina, como cintura, caderas.

Esto se origina por la falta de producción de hormonas como la progesterona, estrógenos, andrógenos y corticoides o por la presencia de quistes en ovarios. También puede ser ocasionada por el desarrollo anormal del útero y la vagina o por la presencia de un himen no perforado y muy cerrado, que dificulte la eliminación del flujo sanguíneo.

3. Amenorreas secundarias
La amenorrea secundaria, aparece en una mujer que presentaba periodos menstruales normales y de repente se ven suspendidos, sin que la causa sea un embarazo. Las causas más comunes son psicológicas y con frecuencia se asocian a la anorexia nerviosa.

Bulimia

Bulimia

Es un trastorno mental relacionado con la comida. Su característica esencial consiste en que la persona sufre episodios de atracones compulsivos, seguidos de un gran sentimiento de culpabilidad y sensación de pérdida de control. Suele alternarse con episodios de ayuno o de muy poca ingesta de alimentos, pero al poco tiempo vuelven a sufrir episodios de ingestas compulsivas.

Un atracón consiste en ingerir en un tiempo inferior a dos horas una cantidad de comida muy superior a la que la mayoría de individuos comerían. A pesar de que el tipo de comida que se consume en los atracones puede ser variada, generalmente se trata de dulces y alimentos de alto contenido calórico (como helados, pasteles o chocolate). Los individuos con este trastorno se sienten muy avergonzados de su conducta e intentan ocultar los síntomas. Los atracones se realizan a escondidas o lo más disimuladamente posible. Los episodios suelen planearse con anterioridad y se caracterizan (aunque no siempre) por una rápida ingesta de alimento.

Otra característica esencial de este trastorno la constituyen las conductas compensatorias inapropiadas para evitar la ganancia de peso. Muchos individuos usan diferentes medios para intentar compensar los atracones. El más habitual es la provocación del vómito. Lo emplean el 80-90% de los sujetos que acuden a centros clínicos para recibir tratamiento. Los efectos inmediatos de vomitar consisten en la desaparición inmediata del malestar físico y la disminución del miedo a ganar peso. El uso excesivo de laxantes y de diuréticos, enemas, realización de ejercicio físico muy intenso, etc. son otro tipo de conductas de purga.

Tipos de bulimia
Se clasifican en función del tipo de purga que utilizan para compensar el atracón:

Tipo purgativo: Cuando se utiliza como conducta compensatoria el vómito, los laxantes, los diuréticos, enemas, entre otros, para eliminar lo más pronto posible el alimento del organismo.

Tipo no purgativo: Se da en el 6 u 8% de los casos de bulimia ya que es un método menos efectivo de eliminar del organismo un número tan elevado de calorías. Se llevan a cabo otras conductas compensatorias, como el ejercicio físico intenso, o no se hace nada, o se hace mucho ayuno. Este tipo de bulimia suele presentarse también en quienes presentan el tipo purgativo, pero es una forma secundaria de control del peso.

Psicopatología de la bulimia
Es importante analizar el entorno social de aquellas personas que tienen este problema: familia, amigos, etc. En algunos casos, la familia es el principal factor problema por falta de comunicación.

La bulimia suele presentarse junto con un fuerte sentimiento de inseguridad y con problemas graves de autoestima, en relación directa con el peso o con la imagen corporal (autoimagen). Las personas con este tipo de problema se sienten incomprendidas y rechazadas por el mundo, sienten que su cuerpo y la imagen que de él tienen los demás es negativa, y no suelen ser conscientes de que están haciendo un daño irreparable a su salud. Es frecuente la falta de sueño, la fatiga, el mal humor y en ocasiones una gran pérdida de peso. No obstante, muchas de las personas que padecen bulimia mantienen un peso normal o un ligero sobrepeso.

Actalmente, la forma más común de tratamiento incluye terapia, que suele ser terapia de grupo, psicoterapia o terapia cognitivo-conductual. Las personas con anorexia o con bulimia suelen recibir el mismo tipo de tratamiento y formar parte de los mismos grupos de tratamiento. Esto se debe a que en muchos casos los pacientes padecen de ambas enfermedades de manera simultánea. Junto con la terapia, muchos psiquiatras recetan antidepresivos o antipsicóticos.

Bultos benignos en las mamas (Mastopatía Fibroquística)

Bultos benignos en las mamas (Mastopatía Fibroquística)

La mastopatía fibroquística es la enfermedad más frecuente de la glándula mamaria, propia de la tercera y cuarta décadas de la vida. La frecuencia más alta está entre 35 y 49 años. Se calcula que 50% de mujeres en edad reproductiva tiene mastopatía fibroquística en forma clínica, y hasta en el 90% hay cambios fibroquísticos en el tejido mamario.

Se sugiere que un exceso o desequilibrio de estrogénos (hormonas sexuales femeninas) puede ser responsable de la enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud decidió denominarla displasia mamaria, con un significado más amplio, que incluye lesiones benignas y algunas potencialmente malignas.

Cáncer de mama

El cáncer de mama es la proliferación acelerada, desordenada y no controlada de células con genes mutados, los cuales actúan normalmente suprimiendo o estimulando la continuidad del ciclo celular pertenecientes a distintos tejidos de una glándula mamaria.

En el desarrollo de la mayoría de estos cánceres tienen un papel fundamental las hormonas, en especial los estrógenos.

Los cánceres de mama suponen más del 90% de los tumores malignos de las mamas, pero al menos nueve de cada diez tumores o bultos de las mamas no son malignos.

El diagnóstico sólo puede adoptar el carácter de definitivo por medio de una biopsia mamaria. Es ideal hacer biopsias por punción, con aguja de jeringa, con aguja de Tru-cut o Silverman. Si no es posible, se pueden hacer biopsias incisionales (retirar parte de la masa) o excisionales (retirar toda la masa).

Los carcinomas de mama pueden presentarse a casi cualquier edad de la vida. Sin embargo, la probabilidad de adquirir cáncer de mama aumenta con la edad, aunque tiende a ser más agresivo cuando ocurre en mujeres jóvenes. Por eso, a partir de los 35 años es recomendable hacer controles periódicos con caracter preventivo.

En los estadios iniciales del cáncer de mama la mujer no suele presentar síntomas. El dolor de mama no es un signo de cáncer aunque el 10% de estas pacientes lo suelen presentar sin que se palpe ninguna masa.

El primer signo suele ser un bulto que, al tacto, se nota diferente del tejido mamario que lo rodea. Se suele notar con bordes irregulares, duro, que no duele al tocarlo. En ocasiones aparecen cambios de color y tirantez en la piel de la zona afectada.

No todos los tumores malignos presentan estas características, pues algunos tienen bordes regulares y son suaves al tacto. Por este motivo, cuando se detecte cualquier anomalía se debe consultar con el médico.

En las primeras fases, el bulto bajo la piel se puede desplazar con los dedos. En fases más avanzadas, el tumor suele estar adherido a la pared torácica o a la piel que lo recubre y no se desplaza. El nódulo suele ser claramente palpable e incluso los ganglios de las axilas pueden aumentar de tamaño. Los síntomas de estas etapas son muy variados y dependen del tamaño y la extensión del tumor.

Otros signos que pueden aparecer son: Dolor o retracción del pezón; irritación o hendiduras de la piel; inflamación de una parte del seno; enrojecimiento o descamación de la piel o del pezón; secreción por el pezón, que no sea leche materna.

Mamografía

Una mamografía es un tipo especial de radiografía de las mamas. Las mamografías pueden mostrar tumores mucho antes de que tengan un tamaño suficiente para que usted o el médico puedan percibirlos. Se recomienda que las mujeres de más de 40 años se sometan a una mamografía anual o cada dos años. También se les recomiendan a las mujeres más jóvenes que tienen síntomas de cáncer de seno o que presentan un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.
Las mamografías son rápidas y fáciles. Usted se pone de pie delante de un aparato de rayos X. La persona que hace el estudio coloca la mama entre dos placas plásticas. Las superficies presionan la mama haciéndola más plana. Esto puede resultar incómodo, pero ayuda a obtener una imagen clara. Se le tomará una radiografía de cada mama. La mamografía se toma apenas unos segundos y puede ayudarle a salvar su vida.

No programe su mamograma para la semana anterior a su período si sus mamas normalmente están sensibles durante este tiempo. El mejor momento para realizar un mamograma es una semana después de su período. Siempre informe a su médico o tecnólogo de rayos X si existe la posibilidad de estar embarazada.

Cuidado prenatal

El cuidado prenatal es más que solamente los cuidados de la salud durante el embarazo. Es posible que su médico hable con usted acerca de muchos temas, tales como la nutrición y actividad física, qué esperar durante el proceso del parto y habilidades básicas para el cuidado del recién nacido.
El médico o la enfermera le darán una agenda con el programa de sus consultas prenatales. Seguramente verá a su médico con mayor frecuencia a medida que se acerque su fecha del parto. Un esquema típico incluye visitas a su médico o la enfermera:
• Aproximadamente una vez al mes durante los primeros seis meses del embarazo
• Cada dos semanas durante el séptimo y el octavo mes del embarazo
• Semanalmente durante el noveno mes del embarazo
Si tiene más de 35 años o su embarazo es de alto riesgo porque tiene ciertos problemas de salud, como diabetes o hipertensión, el médico o la enfermera probablemente querrán verla con más frecuencia.

La amniocentesis es una prueba prenatal común que consiste en extraer una pequeña muestra del líquido amniótico que rodea al feto para examinarlo. Se utiliza para diagnosticar, o con mucha mayor frecuencia, descartar la presencia de ciertos defectos congénitos y trastornos genéticos.
La amniocentesis es la prueba prenatal más común utilizada para diagnosticar defectos congénitos cromosómicos y genéticos.
Existe otra prueba prenatal, llamada muestra del villus coriónico, que permite diagnosticar la mayoría de los defectos congénitos detectables mediante una amniocentesis. La muestra del villus coriónico se practica en una etapa anterior del embarazo (generalmente entre las semanas 10 y 12) en comparación con la amniocentesis (que suele realizarse entre las semanas 15 y 20).

Cáncer de ovario

Cáncer de ovario

El cáncer en los ovarios suele presentarse en mujeres mayores de 50 años, pero también puede afectar a mujeres más jóvenes. La causa es desconocida. Es difícil de detectar con anticipación ya que muchas veces las mujeres o no tienen o solo presentan síntomas leves hasta que la enfermedad se encuentra en una etapa avanzada y difícil de tratar.

Entre los síntomas más comunes se pueden destacar los siguientes: Sensación de peso en la pelvis; dolor en la parte baja del abdomen; hemorragias vaginales; aumento o pérdida de peso; períodos menstruales anormales; dolor de espalda que empeora sin explicación; ases; náusea; vómitos o pérdida del apetito.

El tratamiento suele ser quirúrgico y es seguido por un tratamiento con medicinas (quimioterapia).

Tipos de tumores del ovario
La mayoría de estos tumores son benignos (no cancerosos) y nunca se propagan fuera del ovario. Los tumores se pueden tratar con éxito mediante la extirpación quirúrgica de un ovario o de parte del ovario que contiene el tumor. Contrario a los tumores ováricos benignos, los tumores malignos (cancerosos) se pueden propagar a otras partes del cuerpo (metástasis), siendo su tratamiento es más complejo.

En general, los tumores ováricos reciben su nombre de acuerdo con el tipo de células del que se originó el tumor y si el tumor es benigno o canceroso. Existen tres tipos principales de tumores ováricos:

Tumores epiteliales: Se originan de las células que cubren la superficie externa del ovario. Aproximadamente un 85-90% de los cánceres del ovario son de este tipo.

Tumores de células germinales: Se originan de las células que producen los óvulos. La mayoría de los tumores de células germinales son benignos, aunque algunos son cancerosos y pueden poner en riesgo la vida. Aproximadamente 5% de los cánceres ováricos son tumores de células germinales. Existen varios subtipos de este tipo de tumores. Los más comunes son: Teratoma; disgerminoma; tumor del seno endodérmico y coriocarcinoma.

Tumores estromales: Se originan de las células del tejido conectivo que sostienen el ovario y producen las hormonas femeninas estrógeno y progesterona. Aproximadamente del 5 al 7% de los cánceres del ovario son tumores de células estromales. Más de la mitad de los tumores estromales se presentan en mujeres mayores de 50 años y alrededor del 5% de los casos se dan en niñas. El síntoma más común de estos tumores es el sangrado vaginal anormal. Esto ocurre porque muchos de estos tumores producen hormonas femeninas (como estrógeno).

Quistes ováricos
Un quiste ovárico es una acumulación de líquido dentro de un ovario. La mayoría de los quistes ováricos ocurren como una parte normal de la ovulación (liberación de óvulos). Por eso son llamados quistes "funcionales". Estos quistes usualmente desaparecen dentro de varios meses sin ningún tratamiento.

En una mujer que no está ovulando (como una mujer después de la menopausia o una niña que no ha comenzado sus periodos) un quiste ovárico causa un poco más de preocupación, y puede que el médico quiera hacer más pruebas. El médico también puede ordenar otras pruebas si el quiste es grande o si no desaparece en algunos meses. Aun cuando la mayoría de estos quistes son benignos, un pequeño número de éstos podrían ser cancerosos. Algunas veces, la única forma de saber con certeza si el quiste es maligno es extirpándolo mediante cirugía. Los quistes benignos se pueden observar (seguimiento con exámenes físicos y estudios por imágenes), tratar con medicamentos, o extirpar mediante cirugía.

Cáncer de vagina

Cáncer de vagina

El cáncer de vagina es un crecimiento de células malignas poco frecuente que ocurre principalmente en mujeres mayores de 50 años, aunque puede aparecer a cualquier edad, incluyendo la infancia. A menudo tiene cura, en especial si se diagnostica en sus estadíos tempranos. La mayoría de los cánceres de vagina provienen de la diseminación de un cáncer fuera de la vagina, en especial de la infiltración de un cáncer cervical o de un cáncer endometrial.

El síntoma más común del cáncer de vagina es el sangrado anormal, el cual puede ser post-coital, intermenstrual, antes de la pubertad o después de la menopausia. Otros síntomas menos específicos incluyen dificultad o dolor para orinar, durante el sexo o dolor en la región pélvica.

Entre un 5-10% de las pacientes son asintomáticas por lo que el diagnóstico en ellas es por lo general hecho durante un examen físico de rutina. Algunos de los exámenes que se emplean para diagnosticar el cáncer de vagina incluyen el examen físico y la historia; el exámen pélvico; el papanicolau; la biopsia y la colposcopia.

Los tipos de cáncer de vagina, en orden de su prevalencia, son:

Carcinoma de células escamosas de la vagina: 85-90% de los casos. Ocurre con mayor frecuencia en el tercio superior de la vagina, cercano al cuello uterino y son casi siempre precedidos por lesiones intraepiteliales neoplásicas no-malignas llamadas neoplásia intraepitelial vaginal. Se presenta por lo general en mujeres mayores de los 60 años de edad.

Adenocarcinoma vagina: 5-10% de los casos. Proveniente de las células glandulares y secretoras de la vagina productoras normalmente de los fluidos vaginales, por lo que tienden a secretar moco. El adenocarcinoma tiene una mayor probabilidad de metástasis, en especial a los pulmones y los gánglios linfáticos. Estos casos se dan mayormente en mujeres menores de 30 años de edad.

Tumor de los cordones sexuales: Verdaderamente poco frecuentes, pero cuando se presnetan casos en su mayoría son en niñas.

Otros tumores llamados sarcomas: Pueden desarrollarse en la vagina, los más comunes son el leiomiosarcoma y el cáncer infantil rabdomiosarcoma.

Cáncer de útero

Cáncer de útero

Los cánceres que ocurren en cada parte del útero tienen sus propios nombres, como cáncer cervical o cáncer del endometrio, pero algunas veces son definidos en sentido amplio como cáncer uterino porque la estructura es parte del útero. Este tipo de cancer se propaga a través del torrente sanguíneo o del sistema linfático, y es el cáncer más común del aparato reproductor femenino.

Los factores de riesgo del cáncer uterino más comunes son los siguientes: 50 años de edad o más; historia de hiperplasia endometrial; terapia de reemplazo del estrógeno; sobrepeso; diabetes; hipertensión (presión sanguínea alta); historia de otros cánceres; etc.

Aunque cada individuo puede experimentar síntomas de una forma diferente, estos son algunos de los más comunes: Flujo o sangrado inusual de la vagina; dificultad o dolor al orinar; dolor durante las relaciones sexuales; dolor en el área pélvica.

El cáncer del útero usualmente ocurre alrededor del tiempo en que comienza la menopausia. La recurrencia ocasional del sangrado, no debe ser considerada como simplemente parte de la menopausia. Debe ser siempre revisada por un médico.

Algunas de las condiciones en el útero que son causadas por la división anormal, rápida e incontrolable de las células, no son cáncer. Tres de estas condiciones benignas incluyen las siguientes:

Tumores fibroideos: Son los tumores comunes benignos del músculo uterino que no desarrollan cáncer. Los tumores fibroideos del útero son encontrados con frecuencia en mujeres que están alrededor de sus 40 años. Y, aunque los tumores fibroideos solitarios ocurren, los tumores múltiples son más comunes. Dentro de los síntomas, que dependen del tamaño y la localización, se incluyen el sangrado irregular, el flujo vaginal y orinar frecuentemente. Para los fibroides que hacen presión en los órganos vecinos y que causan dolor, la cirugía puede ser necesaria. Muchas veces, sin embargo, los fibroides no causan síntoma alguno y no necesitan tratamiento. Después de que los períodos menstruales cesan, los tumores fibroideos pueden empequeñecerse y podrían desaparecer del todo.

Endometriosis: Es una condición benigna del útero que es común entre las mujeres entre los 30 y 40 años, especialmente si nunca han estado embarazadas. El tejido que se parece y que actúa como el tejido endometrial, comienza a crecer en lugares poco comunes, como en la superficie del ovario, afuera del útero y en otros tejidos del abdomen.

Hiperplasia: Es un aumento en el número de células normales que revisten el útero. Aún cuando no es cáncer, puede desarrollar cáncer en algunas mujeres. Los síntomas más comunes son períodos menstruales pesados, sangrado entre los períodos y sangrado después de la menopausia.

Displacia cervical

Displacia cervical

Se llama displasia cervical al desarrollo anormal de células en el cuello del útero. Este es la parte del útero que conecta con la vagina. Las células del cuello del útero están muy activas durante los años en que las mujeres menstrúan. La actividad constante promueve el crecimiento anormal de células cuando ciertas condiciones están presentes. La displasia no es cáncer. Sin embargo, las células anormales pueden convertirse en cáncer si no se tratan.

La presencia del Virus Papiloma Humano (HPV por sus siglas en inglés) es una causa común de células anormales. El HPV puede causar un crecimiento verrugoso en la piel, los pies, los genitales o el ano. Algunos tipos del HPV infectan el cuello del útero, causando la displasia.

La buena salud también puede prevenir o disminuir la displasia. Un sistema inmunológico sano puede ayudar a prevenir la displasia. Las mujeres con la infección del VIH tienen más probabilidades de desarrollar displasia.

La displasia es más común en mujeres que fuman; tienen verrugas genitales; tienen más de un(a) compañero(a) sexual; tienen relaciones sexuales por primera vez a una edad muy temprana; tienen deficiencias de vitaminas y mala nutrición.

Cuando se encuentra displasia en el cuello del útero, una de estas 3 cosas puede ocurrir:
· La repuesta inmunológica de la mujer puede curar el área afectada y la displasia de grado-bajo puede desaparecer;
· La displasia puede permanecer en el cuello del útero, sin cambios por muchos años;
· El área con displasia puede cambiar y convertirse en cáncer cervical. Este cambio es llamado progresión y por lo general toma varios años.

Displacia cervical

Displacia cervical

Se llama displasia cervical al desarrollo anormal de células en el cuello del útero. Este es la parte del útero que conecta con la vagina. Las células del cuello del útero están muy activas durante los años en que las mujeres menstrúan. La actividad constante promueve el crecimiento anormal de células cuando ciertas condiciones están presentes. La displasia no es cáncer. Sin embargo, las células anormales pueden convertirse en cáncer si no se tratan.

La presencia del Virus Papiloma Humano (HPV por sus siglas en inglés) es una causa común de células anormales. El HPV puede causar un crecimiento verrugoso en la piel, los pies, los genitales o el ano. Algunos tipos del HPV infectan el cuello del útero, causando la displasia.

La buena salud también puede prevenir o disminuir la displasia. Un sistema inmunológico sano puede ayudar a prevenir la displasia. Las mujeres con la infección del VIH tienen más probabilidades de desarrollar displasia.

La displasia es más común en mujeres que fuman; tienen verrugas genitales; tienen más de un(a) compañero(a) sexual; tienen relaciones sexuales por primera vez a una edad muy temprana; tienen deficiencias de vitaminas y mala nutrición.

Cuando se encuentra displasia en el cuello del útero, una de estas 3 cosas puede ocurrir:
· La repuesta inmunológica de la mujer puede curar el área afectada y la displasia de grado-bajo puede desaparecer;
· La displasia puede permanecer en el cuello del útero, sin cambios por muchos años;
· El área con displasia puede cambiar y convertirse en cáncer cervical. Este cambio es llamado progresión y por lo general toma varios años.

Endometriosis

Endometriosis

La endometriosis consiste en la aparición y crecimiento de tejido endometrial fuera del útero, sobre todo en la cavidad pélvica como en los ovarios, detrás del útero, en los ligamentos uterinos, en la vejiga urinaria o en el intestino.

Es una enfermedad relativamente frecuente, que puede afectar a cualquier mujer en edad fértil, desde la menarquia hasta la menopausia, aunque algunas veces, la endometriosis puede durar hasta después de la menopausia.

Cuando el tejido endometriósico crece, aparecen bultos llamados tumores o implantes, que la mayoría de las veces son benignos o no cancerosos y rara vez se relacionan con el cáncer de endometrio.

Infecciones vaginales (Vaginitis)

Infecciones vaginales (Vaginitis)

Las infecciones vaginales afectan a mujeres de todas las edades, tanto a las mujeres que están activas sexualmente como a las que no lo están. La mayoría de las mujeres ha tenido una infección vaginal por lo menos una vez en su vida

Las 3 causas más comunes de las infecciones vaginales que se presentan en el 90% de todos los casos en mujeres en edad reproductiva son:
Las infecciones por hongos (también candidiasis o moniliasis): La ocasiona el crecimiento excesivo de un hongo que normalmente está presente en la flora vaginal. La mayor parte de vaginitis por hongos son ocasionadas por la levadura Candida albicans, aunque también otras levaduras, como Candida glabrata, pueden ser el origen de la infección. Los síntomas más frecuentes son secreción vaginal lechosa espesa y comezón o ardor, a veces muy intenso. También pueden presentarse dolor con el coito y lesiones vulvares de aspecto rojizo.

La vaginosis bacteriana: Se produce por un desequilibrio de la flora vaginal en la que predominan bacterias como Gardnerella vaginalis en detrimento de Lactobacillus (bacilo predominante en situación normal). Se suele producir una secreción vaginal blanca o grisácea con mal olor (típicamente se suele decir que huele a pescado podrido). En este tipo de vaginitis no suele haber dolor con el coito. Se conocen distintos factores de riesgo para la vaginosis bacteriana: Tener nuevos o múltiples compañeros sexuales; el uso de dispositivo intrauterino; tener una pareja de sexo femenino; la edad temprana en el inicio de las relaciones sexuales y las duchas vaginales. A pesar de ello, no se considera una enfermedad de transmisión sexual.

La tricomoniasis: Es causada por el parásito Trichomonas vaginalis (un protozoario), que, a diferencia de los otros tipos de vulvovaginitis, se transmite a través de infección vaginal. Los síntomas más característicos son una secreción vaginal de aspecto verdoso o amarillento con un olor desagradable; comezón intensa; ardor y enrojecimiento de los genitales y dolor durante el coito. Si no se trata puede afectar al cuello uterino.

También se pueden producir secreciones vaginales si se tiene una infección en el cuello uterino con gonorrea o Chlamydia. Hay otras causas de infecciones vaginales que son menos comunes. Cada tipo de vaginitis es causado por un tipo diferente de germen u organismo y, por consiguiente, debe tratarse de manera diferente.

Signos y síntomas
Olor vaginal;·
Picor vaginal;
Ardor vaginal;
Dolor o irritación al orinar o tener relaciones sexuales;
Secreción diferente de la normal.

Sin embargo, algunas mujeres pueden no tener síntomas. Algunas mujeres pueden ni siquiera darse cuenta de estos síntomas si no son demasiado severos. Por eso, es recomendable hacer exámenes médicos rutinarios periódicamente.

A veces se puede tener más de un tipo de infección vaginal al mismo tiempo o es posible que se trate de una enfermedad de transmisión sexual.

Las duchas vaginales pueden causar infecciones al alterar el equilibro normal de organismos en la vagina. Incluso, si ya hay una infección, las duchas vaginales también pueden hacer que la infección empeore o se extienda hacia arriba al área reproductora, u ocultar los síntomas de una infección vaginal haciendo que sea más difícil de diagnosticar. Otras cosas que pueden causar una infección vaginal son los tampones aromatizados, los desodorantes en aerosol y los jabones fuertes. Ninguna de estas cosas es necesaria para limpiarse la vagina.

El diagnóstico de la infección suele ser rápido y sencillo. Además de referir los síntomas asociados a la infección, será suficiente para obtener el diagnóstico realizar una exploración ginecológica simple y tomar una muestra de secreción vaginal para observar en el microscopio y para determinar su PH. Otra técnica que se utiliza frecuentemente es el cultivo de dicha muestra.

El tratamiento también suele ser también sencillo. En muchos casos podrá realizarse con óvulos o comprimidos de uso tópico (se insertan directamente en la vagina). En algunos casos es necesario el tratamiento con fármacos vía oral. Únicamente en el caso de la vaginitis por Trichomonas está indicado el tratamiento también a la pareja sexual de la paciente, acción que no se realiza en otros casos de vaginitis infecciosa.

Menopausia

Menopausia

Se trata del cese permanente de la menstruación y tiene correlaciones fisiológicas, con la declinación de la secreción de estrógenos por pérdida de la función folicular. Es un paso dentro de un proceso lento y largo de envejecimiento reproductivo. La Menopausia es una fase natural de la vida, no una enfermedad o un trastorno, y por eso no necesita por sí misma de tratamientos específicos. Sin embargo, si los efectos son graves y causan problemas, los tratamientos médicos pueden ser un útil alivio.

Para la mayoría de las mujeres este proceso comienza silenciosamente alrededor de los cuarenta y cinco años, cuando el ciclo (o período menstrual) empieza a ser menos regular. La disminución en los niveles de las hormonas estrógeno y progesterona causan cambios en la menstruación. Estas hormonas son importantes para mantener en buen estado de salud a la vagina y al útero, lo mismo que para los ciclos menstruales normales y para un embarazo exitoso. El estrógeno también ayuda a la buena salud de los huesos y a que las mujeres mantengan un buen nivel de colesterol en la sangre.

Algunos tipos de cirugía o el uso de medicamentos anticonceptivos pueden producir la menopausia. Por ejemplo, el extirpar el útero (histerectomía) provoca el cese de la menstruación. Cuando se extirpan ambos ovarios (ooforectomía), los síntomas de la menopausia empiezan de inmediato, sin importar la edad.

Síntomas
Algunos de los síntomas más comunes son similares a los del embarazo, e incluyen sofocos (también llamados bochornos); sudores; palpitaciones; vértigos; mareos y dolores de cabeza;
Dolor durante el coito (Dispareunia);
Cambios emocionales.

Algunos de los tratamientos más comunes que se siguen cuando empiezan los primeros signos de menopausia son los siguientes:
Terapia de reemplazo Hormonal;
Modulador selectivo del receptor de los estrógenos;
Complementos Alimenticios Alternativos.

Osteoporosis

Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad en la cual disminuye la cantidad de minerales en el hueso, perdiendo fuerza la parte de hueso trabecular y reduciéndose la zona cortical por un defecto en la absorción del calcio, lo que los vuelve quebradizos y susceptibles de fracturas y de microfracturas, así como anemia y ceguera. La densidad mineral de los huesos se establece mediante la densitometría ósea.

Esta afección se produce sobre todo en mujeres, amenorreicas o post-menopaúsicas debido a la disminución del número de estrógenos y otras carencias hormonales. La deficiencia de calcio y vitamina D por malnutrición, así como el consumo de tabaco, alcohol, cafeína y la vida sedentaria incrementan el riesgo de padecer osteoporosis; la posibilidad de aparición en bulimaréxicas es elevada.

La práctica de ejercicios y un aporte extra de calcio antes de la menopausia favorecen el mantenimiento óseo. En ciertos casos, se pueden administrar parches hormonales, aunque siempre bajo estricto control ginecológico.